EL P. GENERAL NOS AYUDA A REZAR

Publicado en por Ismael

Nuestro Superior General, P. Guillermo Steckling mensualmente realiza una meditación misionera, que podemos encontrar en la web de la Congregación: www.omiworld.org .  En esta ocasión hemos querido publicarla aquí porque puede ayudarnos a nosotros los jóvenes a vivir nuestra vida cristiana estos días previos a la Semana Santa.  Nos parece muy interesante esta ayuda para nuestra oración personal en medio de los quehaceres cotidianos. Cómo rezar hoy en un mundo tan "ajetreado" como el nuestro.  El P. Guillermo desde su experiencia personal nos aporta unas buenas claves. Esperamos que os guste


Viviendo en Su presencia

A veces nuestra vida llega a estar muy ocupada. ¿Qué consecuencias comporta eso en nuestra relación con Dios? Digamos que queremos ser fieles discípulos de Cristo, vivir continuamente en su presencia y hacer vida el Evangelio; sin embargo hemos de admitir que muchas veces el trajín de cada día acaba por imponernos su propia lógica. Bien sea que uno esté conduciendo el coche o comprando cosas, o que se ocupe en entablar relaciones sociales u organizando actividades, no se debe quedar uno tan absorbido por todo esto que se aleje de la vida de fe, esperanza y caridad.

¿Habrá alguna forma de contrarrestar estas tendencias? En el ambiente en que me toca vivir, ¿será posible mantenerse en la presencia de Dios y en la constante búsqueda de su voluntad? He aquí un planteamiento que nos puede venir bien al concluir la cuaresma y al iniciar el tiempo pascual, tiempo que debe caracterizarse por una presencia más sentida del Señor Resucitado y del Espíritu.

Primero habrá que constatar que la solución no puede encontrarse en estar rezando todo el día. Es bueno y sano darle espacio, en su justa medida, tanto a la vida de oración como a las actividades exteriores. Cada cosa debe tener sus momentos privilegiados y entonces necesitará nuestra total atención. Bien indica un salmo que hay que conceder su lugar a cada cosa. El Salmista dice primero que el Señor “hizo los cielos y la tierra” pero en seguida afirma: “Los cielos son la morada del Señor, mas dio la tierra a los hijos de Adán.” (Sal 115:15-16.) Dios es el origen de todo, del cielo y de la tierra; pero ha dado también su propio espacio los hombres y sus actividades terrenas.

Sin embargo, y en segundo lugar, hay que reconocer también que en ciertos momentos oración y actividad necesitan armonizarse, mezclarse. Si no sucede así, se puede llegar a una esquizofrenia, cosa que criticamos a menudo en otras personas, por ejemplo en políticos que se presentan como cristianos practicantes pero que no actúan cristianamente. Lo mismo nos puede pasar a nosotros si no encontramos una manera concreta de conectar vida de oración y actividades incluso en medio del trajín diario.

Hay muchas maneras de hacerlo. Aquí entra por ejemplo el deseo de desarrollar una visión contemplativa en los acontecimientos de cada día. Las Constituciones y Reglas de los Oblatos dicen que ellos “buscan la presencia del Señor en el corazón de los hombres y en los acontecimientos de la vida diaria, lo mismo que en la Palabra de Dios, la oración y los sacramentos” (C. 31). Pero para esta nuestra reflexión quisiera compartir solo un elemento que tal vez sea útil para vivir la presencia de Dios: quiero proponer un tipo de oración muy corta que se puede insertar en cualquier momento de la jornada, sin interrumpir el flujo de actividades. No es una idea nueva; la tradición oblata nos presenta una rica variedad de métodos al respecto (basta consultar nuestro librito de oración oblata) y cada uno podrá probar y luego escoger cuál le va mejor. Aquí van pues algunas sugerencias; provienen de lo que he encontrado útil para mí mismo:

* Recordar una frase bíblica que me ha llamado la atención
* Hacer un breve examen de conciencia: lo que he hecho bien y lo que no fue tan bueno en lo que va del día
* Expresar mi fe con oraciones del tipo: Señor, en ti confío; Contento, Señor, contento (San Alberto Hurtado), Dios mío, no me agrada esto pero lo ofrezco por … ; Espíritu Divino, ven y desciende sobre nosotros aquí; Gracias, Señor, por las pequeñas humillaciones
* Rezar por un amigo que tenemos ante nosotros

* Pedir a Dios que se haga justicia a tal pobre, que se ponga fin a tal guerra, que tal persona recupere la salud
* Rezar el rosario
* Visitar el Santísimo Sacramento en una capilla o Iglesia

Son pequeñas cosas que pueden ayudar para ponernos de nuevo en la presencia de Dios. Tampoco hay que exagerar en estas prácticas, pero en un ambiente que tiende a imponernos su propio modo de pensar y actuar, en medio de un diluvio de informaciones, momentos de oración así pueden recordarnos lo que somos: seguidores del Señor de todo esto, Cristo muerto y resucitado. Después de ese breve intervalo continuaremos con las actividades, pero ya a tenor de lo que dice la carta a los Colosenses: “todo lo que hagan, háganlo de buen ánimo como para el Señor” (Col 3:23). Aunque éstas prácticas sean individuales y escondidas no dejarán de comunicar la gracia a otros si nosotros mismos logramos mantenernos más y más en la presencia de Dios.

 

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