21 DE AGOSTO DIA DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

Publicado en por Ismael


MODELO VOCACIONAL: SAN BARTOLOMÉ APOSTOL

1.- CANTO INICIAL

2.- TEXTO EVANGÉLICO DEL DÍA:

Jn 1,45-51: Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.

Felipe se encuentra con Natanael y le dice: "Ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret."
Le respondió Natanael: "¿De Nazaret puede haber cosa buena?" Le dice Felipe: "Ven y lo verás."
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: "Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño."
Le dice Natanael: "¿De qué me conoces?" Le respondió Jesús: "Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi."
Le respondió Natanael: "Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel."
Jesús le contestó: "¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores."
Y le añadió: "En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre."

3.- COMENTARIO

Dentro de unos días vamos a celebrar la fiesta del apóstol san Bartolomé, el próximo lunes, por eso, queremos en este día de oración por las vocaciones oblatas, fijarnos en la llamada del Señor a este apóstol, para pedirle por medio de su intercesión, vocaciones a nuestra Congregación y Provincia.

El evangelista san Juan relata su primer encuentro con el Señor con tanta viveza que nos resulta fácil meternos en la escena. Son diálogos de corazones jóvenes, directos, francos... ¡divinos!
Jesús encuentra a Felipe casualmente y le dice «sígueme» (Jn 1,43). Poco después, Felipe, entusiasmado por el encuentro con Jesucristo, busca a su amigo Natanael para comunicarle que —por fin— han encontrado a quien Moisés y los profetas esperaban: «Jesús el hijo de José, el de Nazaret» (Jn 1,45). La contestación que recibe no es entusiasta, sino escéptica : «¿De Nazaret puede haber cosa buena?» (Jn 1,46). Pero Felipe no se desanima. Y, como son amigos, no da más explicaciones, sino dice: «Ven y lo verás» (Jn 1,46). Va, y su primer encuentro con Jesús es el momento de su vocación. Lo que aparentemente es una casualidad, en los planes de Dios estaba largamente preparado. Para Jesús, Natanael no es un desconocido: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi» (Jn 1,48). ¿De qué higuera? Quizá era un lugar preferido de Natanael a donde solía dirigirse cuando quería descansar, pensar, estar sólo... Aunque siempre bajo la amorosa mirada de Dios. Como todos los hombres, en todo momento. Pero para darse cuenta de este amor infinito de Dios a cada uno, para ser consciente de que está a mi puerta y llama necesito una voz externa, un amigo, un “Felipe” que me diga: «Ven y verás». Alguien que me lleve al encuentro con el Señor. Por eso, como misioneros oblatos, nuestra vocación no es otra más que ésta, llevar a los hombres al Salvador, trasmitir a los demás lo que el Señor ha hecho con nosotros. Mostrarles el tesoro escondido y la perla preciosa que nosotros hemos encontrado.

En este día, no sólo nos comprometamos a rezar por las vocaciones, sino que vivamos con entusiasmo muestra propia vocación, para ser capaces de trasmitirla entusiasmadamente a los demás como hizo Felipe con Bartolomé.


4.- PRECES

Hermanos, edificados sobre el cimiento de los apóstoles, oremos al Padre por su pueblo santo, diciendo:

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia

- Padre santo, que quisiste que tu Hijo, resucitado de entre los muertos, se manifestara en primer lugar a los apóstoles,
     haz que también nosotros seamos testigos de Cristo hasta los confines del mundo

- Padre santo, que enviaste a tu Hijo al mundo para dar la Buena Noticia a los pobres,
     haz que los misioneros oblatos sepamos proclamar el Evangelio a todas las criaturas

- Tú que enviaste a tu Hijo a sembrar la semilla de la palabra,
     envía vocaciones a nuestra Congregación para que continúen tu labor en el mundo.

- Tú que enviaste a tu Hijo para que reconciliara el mundo contigo,
     envío obreros a tu mies para que cooperen en la reconciliación de los hombres

- Tú que has sentado a tu Hijo a tu derecha, en el cielo,
     admite a los difuntos en tu reino de felicidad

5.- ORACIÓN FINAL

Afianza, Señor, en nosotros aquella fe con la que san Bartolomé, tu apóstol, se entregó sinceramente a Cristo, y haz que, por sus ruegos, los Misioneros Oblatos se entreguen al Señor como tú lo hiciste. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos

6.- CANTO FINAL



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